Matrimonio

Matrimonio

Contrario a la ideología de género, Dios ha querido establecer y bendecir la unión entre un hombre y una mujer.

“Lo que Dios a unido que no lo separe el hombre” Mt 19,4-6. Es el querer de Dios, es la unión legitima y que verdaderamente le da gloria a Dios, la unión de hombre y mujer bajo el vínculo del sagrado sacramento del matrimonio, no de otra manera como nos lo vende el mundo de hoy.  

Y se habla de sacramento, manifestando con ello un verdadero compromiso, para toda la vida, hasta que la muerte los separe. No es un vamos a ver qué pasa, es un compromiso ante Dios de ser exclusivo el uno para el otro, no como promueven ahora con la perversión de las “relaciones abiertas”, lo cual es totalmente desagradable a los ojos de Dios. Amar significa sacrificio y renuncia, no sólo placer. A Cristo por amor a su Iglesia le correspondió sufrir una muerte y muerte de cruz que no llegamos a imaginar todo el dolor físico y moral que tuvo que padecer, algo similar espera Cristo de los que somos casados, perdón y renuncia hasta a nuestro amor propio. 
Nadie ha dicho que la vida matrimonial sea fácil, pero el Señor lo dijo “quien quiera seguirme que se niegue así mismo, cargue con su cruz de cada día y me siga” Mt 16,24 esto para un mundo hedonista como el de ahora, es una verdadera locura, un mundo que solo desea complacerse, pero no negarse. Pero, sabemos que por el camino que nos indica el Señor encontraremos la salvación, es decir, la verdadera felicidad. 

Es fácil salir huyendo, abandonar, dejar a la persona, para buscar “nuestra felicidad” pero, ya lo dijo el Señor “el que renuncie a sí mismo ese se salvará,… el que pierda su vida la salvará” Mt 16,25. 

Sin embargo, todo no es sacrificio, también se encuentra la gran alegría de tener hijos, que es la alegría más grande en esta tierra, da más felicidad que cualquier título, cargo o dinero, nada lo iguala, ya que es fruto del amor de dos personas que se aman de verdad. Por otra parte, está el conyugue, esa persona que siempre está ahí, acompañando y luchando en las diferentes batallas que se presentan en la vida, eso es gratificante. Esa persona con la que compartimos también momentos muy bonitos y que nunca se borraran de nuestra mente, para luego recordar que hemos vencido en muchas batallas y sentir la satisfacción del deber cumplido y de haber hecho las cosas correctamente. 
Y ni se diga el poder saber que siempre contamos con el Señor en todo momento, Él no abandona la barca de nuestro matrimonio, Él siempre estará ahí, calmando las tormentas que amenazan nuestra barca, Dios siempre es fiel y es la fuente del amor matrimonial, es la fuente de la fidelidad y la lealtad, la fuente de todo lo bueno que hay en una relación matrimonial. Debemos cuidar de no descuidar nuestra relación personal con Él, ya que es la única manera de mantener el matrimonio en pie, es necesario “construir sobre la roca” Lc 6,46-49.

Quien se casa sacramentalmente realmente agrada a Dios, cualquier relación íntima por fuera del matrimonio significa estar en pecado mortal, incluso en divorciados y vueltos a casar Mc 10,11-12. Catecismo 1650. Es del matrimonio de donde salen las vocaciones, parejas que no tienen hijos no aportan al plan de Dios, por eso es por lo que utilizar anticonceptivos o maneras para no tener hijos no es agradable a los ojos de Dios y generan una ruptura grave llamada pecado mortal. El matrimonio tiene como fin procrear hijos, y si esto se obstaculiza voluntariamente es una falta grave y anula la gracia del sacramento. Ver numerales del Catecismo del 1601 al 1666.

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