Son el demonio, el mundo y la carne. A continuación, una explicación corta de cada uno.
Recordemos que ellos nos pueden llevar al infierno.
Demonio
Es el origen de todo mal, “…mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo” Sab 2,24.
Al revelarse a Dios y no querer obedecerle, quiere ser como Él, lo cual nunca podrá ser porque Dios es Dios. Además de eso, desea destruirnos a nosotros que somos hijos Amados de Dios, al no poder hacerle daño a Dios nos lo hace a nosotros por medio de las tentaciones y otros ataques más como la obsesión, vejación, infestación hasta llegar a la posesión. Este ultimo si es que le hemos abierto las puertas de nuestra vida al mal.
El diablo quiere que nos condenemos como él ya está condenado, quiere que corramos con la misma suerte, para sufrir eternamente suplicios inenarrables en el infierno, haciendo que eternamente estemos privados de la visión de Dios y su Gloria con todo lo que eso significa.
El primer paso para alejarnos de Dios es la tentación, así como hizo con Adán y Eva (Gen 3,1-7) y poco a poco irnos envolviendo como le sucedió a Judas Isacariote hasta llevarlo a la desesperación y el suicidio. Mt 27,5.
Así que muy atentos, como lo dijo el Señor: “oren y vigilen para que no caigan en tentación” Mt 26,41” porque vuestro enemigo el diablo anda como león rugiente buscando a quién devorar” 1 Pe 5,8.
El Mundo
Es todo lo contrario a los valores y principios del cristianismo. Son todas las ideologías, corrientes filosóficas y políticas, criterios, modas, pensamientos, mensajes, etc, totalmente opuestas a lo que enseña el Evangelio. Jn 15,18
Del mundo podemos colocar como ejemplos, la ideología de género, el feminismo, el machismo, el libre desarrollo de la personalidad, la cultura de la muerte (aborto, eutanasia, etc.), el libertinaje sexual iniciado en la década de los sesenta, la masonería, el marxismo, el sensualismo reinante en la sociedad actual, desprecio e irrespeto del matrimonio, etc, etc.
Todo esto puede en algún momento llegar a atraernos, porque son mentiras disfrazadas de promesas de felicidad, porque al final el ser humano termina en condiciones lamentables, que le quitan la verdadera dignidad de hijo de Dios, como le pasó al hijo pródigo que llegó hasta tocar fondo. Lc 15,14-18.
Finalmente, el mundo (no la creación ni el planeta tierra) es pensado e incitado por el diablo, es una fabricación maquiavélica del pervertido y pervertidor para enredarnos y llevarnos al infierno junto a él. 1 Jn 2,15
La Carne
INFIERNO, CIELO Y PURGATORIO.

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