Hay algunos que dicen que creen en Dios, pero no en la Iglesia, seguramente debido a los escándanlos que publicitan con frecuencia...
... los medios acerca de personas consagradas en especial sacerdotes. Sin embargo, Cristo nos dijo “son inevitables los escándalos, pero hay de aquellos que escandalicen a uno de estos mis pequeños, más le valdría que le ataran una piedra de moler al cuello y lo arrojaran al mar” Lc 17,1-6. Lo que quiere decir nuestro Señor con esto, es que la Iglesia Santa y pecadora, Santa por Cristo que es la cabeza, y pecadora por todos los miembros que somos pecadores debido al pecado original, es decir, con tendencia al mal, y por tanto, con la posibilidad de caer y caer gravemente, sin embargo, esto no le impide a nuestro Señor creer en nosotros, esperando siempre lo mejor de nuestra parte, sabiendo de antemano que le podemos fallar, sin embargo, no por eso nos confía las cosas sagradas, Dios en su momentos juzgará a cada uno según su conduta, pero, nosotros no somos llamados a ser jueces de nadie “no juzguen y no serán juzgados, porque con la misma medida que midan serán medidos y con creces” Lc 6,37-38.
No podemos pensar que los fieles o consagrados son personas perfectas, son personas de carne y hueso como nosotros, con defectos y debilidades, que estamos en un camino de conversión, que queremos cambiar (desde luego uno más que otros). ¿O es que los que juzgan a la Iglesia no tienen defectos o pecados o no han hecho daño a nadie? Claro que han hecho daño, por tanto, deberían tener cuidado de no juzgar tan a la ligera porque no somos tan justos e impolutos como creemos, recordemos que, así como somos de severos con los demás en nuestros juicios así seremos juzgados.
Pareciera que los que juzgan y desprecian a la Iglesia lo único que desean es tapar sus faltas, callar a la iglesia para que no les despierte sus conciencias, justificar su pecado con el pecado de miembros de la Iglesia o porque un miembro de la iglesia les hizo daño y quieren desquitarse o vengarse, sin tener conciencia que realmente están atacando es a Cristo, y Él vuelve y les dice: “Saulo, Saulo por qué me persigues?” Hch 9,4. Démonos cuenta de que en este pasaje Saulo el futuro San Pablo, no persigue al Señor propiamente sino a los miembros de la Iglesia primitiva. Así que quien persigue, ataca, difama a la Iglesia lo hace es a Cristo mismo.
La Iglesia católica es la única fundada directamente por Cristo en la persona de San Pedro (Mt 16,18-19) hasta nuestros días con el Papá León XIV (y eso es histórico, se puede evidenciar) es una tradición de más de dos mil años, lo cual no ha logrado ningún imperio por más poderoso, es una institución con toda la sabiduría y conocimiento de los santos Padres y Doctores que ha tenido, así como todo el bien que ha hecho a la humanidad con obras de caridad, hospitales, universidades, etc. Todo esto lo podemos ver por medio de las comunidades que fundaron o de las que hicieron parte los santos como: San Juan de Dios, San Pedro Claver, Santa Teresa de Ávila, San Ignacio de Loyola, San Francisco de Asís, Santa Teresa de Calcuta, entre muchísimos otros santos que ha dado la Iglesia Católica al mundo.
Es decir, que así como hay pecadores en la Iglesia también hay santos que siguen y tratan de imitar de verdad a Cristo que es Santo. No se prive del Cielo, la Iglesia Católica lo tiene todo para salvarnos: Sacramentos, la Virgen María y el Magisterio de dos milenios. Nuestra Iglesia es Madre y Maestra de la humanidad por designio de Dios.

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