Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas". Se nos olvida con facilidad, que lo más importante es Amar, pero, no humanamente sino de manera cristiana, Dios por encima de cualquier amor terrenal y amar al prójimo por ser hermano nuestro, también es hijo del Padre, sin indiferencia, manifestando actitudes concretas de compasión.

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